miércoles, 22 de junio de 2011

Sobre caracoles acuáticos y rapidez/About aquatic snails and Speed

Los caracoles (tanto terrestres como acuáticos) son un claro ejemplo de animales lentos en sus desplazamientos. Recientemente en un estudio de revisión sobre este tema se ha visto que algunas especies no son tan lentas como a priori se puede pensar. El movimiento de los animales es importante a la hora de buscar alimento (especialmente en los caracoles, muchos de los cuales se alimentan raspando las algas que crecen sobre las piedras), escapar de depredadores o colonizar nuevos hábitats. Algunas especies como Potamopyrgus antipodarum (un pequeño caracol nativo de Nueva Zelanda) pueden llegar a recorrer 7.2 metros por día (es un caracol con una concha de 4-8 mm de largo), y otros como Tarebia granifera pueden llegar a los 57.6 metros por día (en este último caso se trata de un caracol nativo de Asia). Con estos datos tal vez cambiemos algo nuestro punto de vista sobre la "lentitud" de los caracoles. En el caso de P. antipodarum y relativizando a la longitud de su concha (pongamos 4 mm de largo) supondría recorrer en un día por un hombre de 1.8 metros de altura unos 3.2 km más o menos. Os dejo un pequeño video de P. antipodarum sacado de youtube para ver el aspecto que tiene este pequeño caracolillo.

viernes, 3 de junio de 2011

Las propiedades biológicas de las especies explican su sensibilidad a los tóxicos/Biological traits explain the species sensitivities to toxicants

En ecotoxicología se emplean varias especies para valorar la toxicidad de los compuestos químicos. En muchos casos, se emplean modelos matemáticos con los datos de esos estudios que asumen que la sensibilidad de esas especies es al azar a la hora de determinar criterios de seguridad para toda una comunidad de organismos. No obstante, debido a que las especies que se emplean en los estudios de toxicidad se limitan a unos pocos grupos taxonómicos podemos cometer un cierto error al extrapolar a toda la comunidad de organismos. Una alternativa para evitar esto es asumir que la sensibilidad de los organismos a los tóxicos es debida a sus propiedades biológicas, es decir su morfología, ciclo de vida, fisiología y tipo de alimentación. Un estudio ha demostrado que el 71% de la variabilidad en la sensibilidad de las especies de organismos acuáticos es explicada por sus propiedades biológicas independientemente de la especie que sea. Este resultado permitiría un ahorro considerable de esfuerzo a la hora de evaluar la toxicidad de los compuestos, haciendo más hincapié en los grupos biológicos más que en las especies individuales. El trabajo se ha publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety.